El hematólogo José Antonio García Erce, director del Banco de Sangre y Tejidos de Navarra y miembro de la junta de la SEHH nos explica los puntos clave de la apertura de este colectivo de cristianos

Nekane Lauzirika vía #ElMédicoInteractivo #Univadis

Tras décadas de una agria polémica, el Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová ha introducido una sutil matización abriendo la puerta a la posibilidad limitada de las autotransfusiones, es decir, transfusiones con su propia sangre almacenada, aunque mantendrán la prohibición de que sus fieles, incluso en situaciones extremas, reciban sangre de otras personas. 

Este cambio supone un mayor margen de maniobra para los equipos médicos, aunque no elimina del todo las limitaciones que enfrentan con estas personas en situaciones de emergencia.

Para hablar de los puntos clave de la apertura en los testigos de Jehová de su doctrina sobre la sangre, EL MÉDICO INTERACTIVO ha hablado con el doctor José Antonio García Erce, hematólogo, director del Banco de Sangre y Tejidos de Navarra y miembro de la junta de la SEHH.

“Los creyentes deberán decidir por sí mismos el modo de utilizar su propia sangre en todos los cuidados médicos y quirúrgicos”, explica el especialista. “Esta decisión incluye permitir o no que su propia sangre sea extraída, almacenada y luego devuelta a su cuerpo; es una decisión personal. La aceptación de la propia sangre se considera una cuestión de conciencia, no una norma obligatoria”, reconoce el especialista.

Esta organización religiosa, que suma aproximadamente nueve millones de fieles en todo el mundo, abre la puerta a la posibilidad de extracción de sangre preoperatoria en casos como cirugías programadas, donde se prevé una pérdida considerable de sangre. “Algunos creyentes pueden aceptar el procedimiento, otros seguir rechazándolo”, añade el doctor García Erce.

Transfusión autóloga

Dentro de los testigos de Jehová hay grupos más estrictos y radicales en la interpretación tradicional de algunos pasajes bíblicos como la prohibición absoluta de recibir sangre de otras personas, que se sigue manteniendo.Publicidad

Sin embargo, antes del cambio doctrinal que autoriza la autotransfusión pre depósito, lo que se conoce como transfusión autóloga, había grupos de cristianos de ese colectivo que sí permitían el uso de otras formas de autotransfusión.

Dos muy concretas que ocurren en el momento de la cirugía: la autotransfusión de recuperación y la hemodilución.

Autotransfusión de recuperación

“En los quirófanos para los sangrados se usan unos transpiradores que limpian la sangre del área quirúrgica. Esa sangre en muchas intervenciones, no solo para los testigos de Jehová, sino para otros pacientes de otros credos o sin ellos, se puede recoger con un sistema especial, se lava, se centrifuga y se fabrica in situ un concentrado de hematíes que quedan en un lavado que se puede reinfundir una vez acabada la cirugía”, explica didácticamente el doctor García Erce.

Esto es muy habitual en cirugía cardíaca y se hacía mucho en cirugía hepática; en Inglaterra, por ejemplo, en todos los hospitales tiene que haber una unidad disponible 24h/7días para atender desde una aneurisma de aorta hasta un parto complicado; un sistema que se puede utilizar de modo inmediato.

“Los testigos de Jehová lo admitían habitualmente, siempre y cuando la sangre que estaban aspirando estuviera permanentemente en contacto con el cuerpo del paciente. No aceptaban coger la sangre y colgarla en una bolsa fuera aislada; tenía que estar ya conectada inmediatamente”, añade el hematólogo.

Hemodilución

Sucede lo mismo con la hemodilución, que consiste en extraer al paciente una o dos bolsitas de sangre justo minutos antes de la operación y sustituirla con suero.

Con esto aguamos al paciente, su sangre está más fluida; lo que sangra está más aguadado y al acabar se le reinfunde las dos bolsitas de sangre superfresca. “Esta forma de hemodilución (normovolecular) es muy segura; no se suele usar de forma general y a la gente no le gusta mucho porque es muy engorroso, porque tienes que estar una hora antes con el paciente, sacándole la sangre, etiquetándole y porque se pierde bastante tiempo”, subraya el responsable del Banco de Sangre y Tejidos de Navarra.

En esta misma línea, sostiene, que los testigos de Jehová informados pueden aceptar los fármacos que derivan del plasma porque no son rojos; daban su consentimiento a estas variedades. “Aunque los más radicales no aceptaban nada. La gran novedad ahora es que, aunque esa bolsa de sangre esté desconectada de ellos, sí pueden aceptarla y utilizarla si procede de ellos y es para ellos mismos”, remarca.

Insiste en que los profesionales deben de respetar la autonomía del paciente en cualquier decisión médica, como es la transfusión. “Si se va a una cirugía o procedimiento, que se esté en la mejor forma posible, que se vaya sin anemia, que la medicación para la coagulación esté bien compensada; que si en el momento de la cirugía puede sangrar, tengamos las herramientas para que sangre menos, y si sangra que podamos recuperar su sangre y la podamos usar de forma segura y con calidad asistencial. Esto tiene que ser universal para el paciente, sin ninguna excepción de credo o religión. Si eso les funciona a los testigos de Jehová por qué no lo vamos a usar para el resto de los pacientes”

Herramienta útil

“El cambio doctrinal nos da una oportunidad más, una herramienta útil para que atendamos mejor a estos pacientes; podremos tener una reserva de sangre para una cirugía donde a haya riesgo”, comenta. La expectativa ante esta herramienta permite preguntarse si los testigos de Jehová se animarán a depositar su sangre en el banco para una hipotética autotransfusión. “No es que lo espere o no; es que no tengo datos. Pero, sin engañarles, habría que ofertárselo cuando sea realmente necesario o no tengan otra alternativa mejor a eso”.

En su opinión, la medicina tiene que ser personalizada también en esto. “El paciente tiene que estar informado, se tiene que empoderar y para nosotros esto es una herramienta para pacientes que lo necesiten en un proceso concreto y en una circunstancia específica, si no, será una mala praxis para todo y para todos”, insiste en señalar el doctor.

Sangre artificial

A día de hoy, pueden obtenerse artificialmente algunos componentes de la sangre para ciertas actuaciones, pero para conseguir la sangre como “órgano global” es necesaria y resulta imprescindible la transfusión a partir de una donación. ¿Esto va para muy largo o se vislumbra alguna alternativa más cercana para conseguir “sangre artificial”? le pregunto al doctor.

“Desde que empecé en la carrera se han venido explorando diferentes alternativas u opciones para tener un sustituto de la sangre. Por un lado, se ha tratado de coger hemoglobinas de diferentes animales intentando modificarlas y adaptarlas a los humanos”. 

Hace un año, un grupo japonés, partiendo de sangre humana caducada, ya intentó reciclar y utilizar esa molécula de hemoglobina para reinfundirla. “Pero el problema es que el glóbulo rojo es una maquinaria bastante compleja que tiene que ser envuelto en la bicapa lipídica y tener una batería de enzimas que mantengan su función; uno de los problemas es que si esta hemoglobina está libre resulta muy tóxica, daña al riñón y no es válida”.

Igualmente se están usando unos líquidos especiales para respirar, los isofluranos. En algunos países del mundo se usan estas soluciones de isofluranos para transportar el oxígeno por la sangre y que llegue a los órganos, aunque se tenga anemia. En esos países se ha probado en casos catastróficos en algunos pacientes con sangre incompatible. Transitoriamente aportan oxígeno, pero no es suficiente”, explica.

Células madre

La tercera línea de investigación, que cada poco son noticia de que “estamos cada vez más cerca”, es que parece que pronto se podrán conseguir alternativas a partir de células madre diferenciadas. “Están intentando reproducir a gran escala las células humanas en sistemas de producción masiva. Con la característica de virtud necesaria de que sean todas cero negativas, es decir que fueran lo más compatibles posible. Lo veo un poco como el cuento de nunca acabar, pero esto está ahí, aunque yo creo que se tardará bastante en lograrlo”, reconoce.

Otra cuestión importante, en su opinión, es que, en las donaciones de sangre, no solo se está pensando en la anemia, sino también en los glóbulos rojos que es donde más se ha trabajado o en conseguir plaquetas bajo ese concepto de fabricación celular in vitro en el laboratorio.

“El problema es que nosotros también utilizamos plasma para fármacos, necesitamos hemoderivados como son las inmunoglobulinas y albumina que no somos capaces de elaborar por nosotros mismos y que a fecha de hoy son muy difíciles de fabricar a partir de otro origen”, apunta el hematólogo.

Por eso mismo el doctor insiste en que, aunque se pudiera obtener puntualmente un sustituto de los hematíes, “se seguirá necesitando fabricar mucho plasma y sus otros componentes para nuestros pacientes”.

Donaciones altruistas

Se lamenta de que aun sabiendo que la sangre es imprescindible, no le demos toda la importancia que se merece. Y al final llegamos a la única salida que hoy día nos soluciona el problema de verdad: la donación. 

“Gracias a que siguen viniendo donantes de forma voluntaria y de forma regular, seguimos teniéndola ahí. Son donantes sanos, no remunerados y que no demandan nada por su altruismo; por ellos tenemos una falsa sensación de que siempre hay sangre. Y como entre nosotros la donación es gratis, creemos que no hay coste, no se pondera, no se le da valor, no tenemos esa conciencia”, se lamenta.

Además, el hematólogo quiere recalcar la evidencia científica de que, si el donante de sangre es sano, no remunerado y regular, tiene muchas menos posibilidades de sufrir complicaciones y de tener algún resultado reactivo en la donación. Porque la experiencia es que cuanto más veterano es el donante, más se cuida y más sano esta. 

“Los datos nos dicen que tienen menos problemas de corazón, de tensión e incluso menos problemas de autooxigenación y de envejecimiento”. Todo un reclamo de expectativas positivas en la propia salud a sumar al altruismo intrínseco de la propia donación. 

El doctor José Antonio García Erce no declara conflicto de intereses en lo referente al tema tratado.

Porque la salud es lo que importa #PonSaludEnTuVida