Entrevista a Francisco Giménez Sánchez, director del Instituto Balmis de Vacunas
Nekane Lauzirika vía #ElMedicoInteractivo
rancisco Giménez Sánchez es coordinador de Pediatría Hospitales Vithas Almería y Granada en el Instituto Hispalense de Pediatría. Además, dirige el Instituto Balmis de Vacunas y es profesor de la Universidad de Almería. Repasa en la entrevista para EL MÉDICO los logros conseguidos en vacunas y adelanta los grandes avances en inmunización en la próxima década. “Avanzamos hacia las vacunas a la carta”, señala.
Echemos la mirada atrás, ¿sería igual nuestro nivel de salud actual sin la vacunación?
Rotundamente no. Hay un montón de enfermedades que antiguamente estábamos condenados a pasarlas y hoy en día son anecdóticas e incluso algunas de ellas han desaparecido. Por mencionar citaré la polio. Casi todas las personas mayores de 60 años recuerdan en su colegio algún compañero afectado, porque era muy común. Las vacunas han sido el mayor avance del siglo XX. La polio, con su sufrimiento, secuelas y mortalidad es un ejemplo de cómo las vacunas han cambiado nuestras vidas y cómo han aumentado nuestra calidad de vida.
Viruela, polio, sarampión, difteria, incluso la gripe y la COVID-19 son enfermedades curadas o al menos controladas, gracias a las vacunas. ¿Por qué aumentan los antivacunas?
Los que trabajamos en esto observamos un fenómeno social y psicológico. Cuando una enfermedad deja de existir gracias a las vacunas disminuye la preocupación por la patología, ya que no existe, y aumenta la preocupación por los posibles efectos secundarios de las vacunas, que no olvidemos que son fármacos. Es un fenómeno repetido a lo largo de la historia que en los últimos años se ha incrementado en algunos países más que en otros, acentuado más que por un movimiento antivacunas por un movimiento anticiencia, principalmente en Estados Unidos, donde hay grupos que no solo niegan el poder de las vacunas, sino muchísimas cosas de la ciencia. Hay personas famosas que se han encargado de propagar ese negacionismo, lo que ha hecho que se amplifique por la facilidad que dan las redes sociales para magnificar una noticia, aunque sea falsa, y hacerlo con impunidad. Con la vacuna de la COVID-19 se ha aumentado todo esto que vivimos hoy día. Nuestro país es privilegiado, porque en el mundo es uno de los que muestra mayor confianza en las vacunas. Esperemos que estos movimientos anticiencia no se implanten entre nosotros como en otros países.
¿Qué innovaciones recientes en diagnóstico y tratamiento considera que han tenido o están teniendo mayor impacto en el ámbito de la vacunología?
Empezando por el diagnóstico, la incorporación a los hospitales y centros de AP de técnicas de diagnóstico de infecciones respiratorias ha sido importantísimo. Cuando alguien tenía una infección respiratoria podía ser un virus, una bacteria, un hongo. Hoy en día en hospitales, sobre todo, pero también en los centros de salud hay capacidad impresionante de diagnóstico, podemos saber el patógeno que produce esa infección respiratoria, detectar la gripe fácilmente o si es el virus respiratorio sincitial, podemos identificar un montón de patógenos respiratorios con una simple muestra de moco nasal. La tecnología ya existía, pero estaba reservada para algunos hospitales, y ahora gracias a la pandemia se ha generalizado. Todos los hospitales y centros de salud tenemos mejores medios diagnósticos. Avances en vacunas en 2024 ha habido muchos, pero la implantación de anticuerpo monoclonal frente al virus sincitial en todos los recién nacidos ha sido el gran avance. Los últimos estudios hablan de más de 10.000 ingresos prevenidos en España por bronquiolitis sincitial. 10.000 familias no han tenido ingresados a sus hijos en el hospital con cuadros graves y con alguna mortalidad, con lo que ello conlleva. La medida comenzó en 2023-2024 y ahora estamos en la segunda temporada con un impacto tremendo en la salud infantil, porque hemos sido los primeros a nivel mundial en su implantación. Ha sido el mayor avance en inmunización, porque no es una vacuna, sino un anticuerpo monoclonal que dura cinco o seis meses en el organismo y luego se elimina de la sangre. Sin duda el gran avance en 2024.
Avances que evitan los ingresos de los niños en los hospitales.
Llevábamos años intentando prevenir ingresos hospitalarios de niños por bronquiolitis, sobre todo menores de dos años, porque el impacto era tremendo. Todos los años nos confluían la epidemia de gripe y la de sincitial, y las unidades de infecciosos o la planta de niños estaban llenas. Las vacunas no terminaban de tener una eficacia correcta, sobre todo en los primeros seis meses de vida por la interferencia con los anticuerpos maternos todavía circulantes en el bebé. La aproximación del anticuerpo monoclonal es totalmente distinta, potencia la inmunidad propia y no interfiere con las defensas maternas. Y esto ha sido un gran avance. Hay que seguir investigando. Hay otras vacunas disponibles para administrar a la madre embarazada, como pasa con la tos ferina, la gripe y la COVID-19. Países como Reino Unido han optado por esta estrategia que tiene su eficacia y, probablemente, en un futuro tenga su papel, pero en España la opción por esta aproximación de anticuerpos monoclonales es positiva. La buena noticia es que hay dos estrategias para escoger, mientras hace dos años no teníamos nada y para los padres, cuando se encontraban con esta enfermedad grave que no se podía prevenir, era bastante frustrante. La vacunación unida a la administración del anticuerpo monoclonal es un avance importantísimo que, sin duda, se trasladará a los adulto con otras estrategias de gran impacto en 2025.
El éxito de vacunas recientes como las citadas, ¿qué supone en el largo camino hacia la seguridad sanitaria que se consigue con la vacunación?
Es un camino largo. Otros grandes éxitos en las dos últimas décadas han sido la introducción y el desarrollo de la vacuna frente a la meningitis meningocócica dentro del calendario vacunal. La incidencia de meningitis bacteriana ha disminuido de manera drástica gracias a la vacunación. Cuando hice mi especialidad era muy triste ver morir niños con cuadros sépticos que no podías atajar, porque se instalaban con terrible rapidez que los llevaba a la muerte. Estos cuadros no han desaparecido, pero son anecdóticos. La introducción de vacunas conjugadas, una tecnología que se desarrolló hace casi 20 años, frente al meningococo que puede producir meningitis, pero también provocar neumonía a cualquier edad, han tenido un impacto importantísimo, aunque casi se nos ha olvidado y hay que recordarlo porque gracias a ellas no tenemos la cantidad de meningitis de hace años.
Pediatra y director del Instituto Balmis, donde trabajan conjuntamente investigadores básicos y clínicos sobre vacunas. En la innovación biomédica un punto crítico es la traslación a clínica, ¿es demasiado compleja y larga?
El desarrollo de vacunas es complicado porque se investiga un medicamento para aplicar a una persona sana. Muchas vacunas quedan en la cuneta porque no cumplen los criterios de eficacia, de seguridad. En el desarrollo de vacunas se cumplen tres fases. Primero, lleva mucho tiempo, la mayoría de las vacunas de nuestro calendario vacunal tienen 15 años de investigación por detrás. En segundo lugar, una gran inversión económica. Además, la vacuna en fase 3 ha de pasar por las agencias reguladoras, en España la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y Agencia Española de Productos Sanitarios (AEMPS). Ya admitida por esas agencias, empieza la consideración de si esa vacuna debe ser introducida en el calendario vacunal, dependiendo de diversos factores: impacto de la enfermedad, seguridad de la vacuna… Tras esto es cuando el especialista empieza a prescribirla. Si está en el calendario vacunal financiado va sin prescripción médica. Así se administran miles de vacunas financiadas dentro del calendario del SNS.
Mirando hacia el futuro, ¿hacia dónde se dirige la investigación y qué novedades nos deparará en los próximos años?
Tenemos el ejemplo citado del virus respiratorio sincitial, donde hemos logrado controlar la enfermedad en niños, pero vemos que este virus también produce mortalidad altísima en mayores, superior incluso que la gripe. En mayores de 70 años la mortalidad puede llegar hasta el cinco por ciento, con lo cual hay que considerar seriamente su vacunación de virus respiratorios sincitial, lo mismo que se hace con la gripe. En ellos con la ventaja de no necesitar la revacunación anual, con lo que podríamos prevenir un 70 por ciento los casos de esta infección respiratoria en personas mayores. En Estados Unidos ya han empezado a vacunarles y los datos que ofrecen son impactantes, reportan un 70-80 por ciento de efectividad vacunal en infecciones por virus sincitial. En 2025 es probable que alguna comunidad autónoma la introduzca en el calendario vacunal para los mayores con enfermedades crónicas, cardiopatías y otros problemas. Eso irá rápido, porque ya están autorizadas por la EMA y está disponible su utilización.
¿Hay más recorrido para otras vacunas, de ARN, de péptidos…?
La primera autorizada con esta tecnología fue la de la COVID-19, pero detrás hay nuevas vacunas tanto contra la gripe, con eficacia mayor que las actuales, como otras frente a cierto tipo de cáncer, como el de pulmón, páncreas o melanoma. Las vacunas de ARN no han llegado aún a su cima, el recorrido es largo y los próximos años veremos muchos avances relacionados con ellas. Las vacunas de péptidos, como nueva tecnología, irán desarrollándose pronto y con buenas noticias. Quería puntualizar sobre la gripe aviar, del H5N1, que nos tiene muy preocupados a investigadores y epidemiólogos, hay cerca de 1.000 casos de humanos diagnosticados en el mundo, pero todavía no hay transmisión humano-humano, todos los casos detectados han sido por vía zoológica, ave o vacas. Pero está circulando de manera importante entre animales y estamos en alerta por si el virus muta y empieza a circular entre humanos como lo hizo el H1N1 en 2009 o el COVID-19 en su momento. No tiene una mortalidad elevada, esperamos que vaya atenuándose y disminuya su mortalidad, pero estamos alerta y desarrollando ya vacunas para responder a una hipotética pandemia tipo H5N1, un virus que nos preocupa sobremanera.
Los calendarios de vacunación son dispares entre países y entre comunidades autónomas. Si los datos técnicos son iguales, ¿dónde está la diferencia? ¿Acaso la investigación se lee de manera diferente o la disponibilidad económica marca las pautas?
En España hemos avanzado mucho en este sentido, hasta hace poco había diferencias importantes, pero hoy son muy pocas. Al final, el Consejo Interterritorial con el impulso de las comunidades autónomas ha conseguido igualar el proceso de vacunaciones y por eso en España tenemos uno de los mejores calendarios del mundo, lo digo con orgullo. En otros países tienen vacunaciones de otro tipo debido a factores de tipo epidemiológico, quizá porque la incidencia de ciertas enfermedades o su factor de impacto sea diferente al de aquí. Y, por supuesto, están los factores económicos; hay países que se pueden permitir gastar en enfermedades de bajo impacto, mientras otros prefieren hacerlo en otras cosas. Por esto planteamos un calendario vacunal europeo, aunque hoy en día lo vemos muy difícil de conseguir, pero sería lo ideal. La Unión Europea está trabajando en eso, pero mientras tanto podemos decir con orgullo que, ahora mismo, el español es el más completo en Europa.
Globalización y cambio climático: nos llegan el Zika, el virus del Nilo Occidental, el virus del Ébola, el virus de Marburgo… ¿La única barrera es la vacunación? ¿Se investiga para obtener vacunas eficaces contra ellas?
Cada vez tenemos más vacunas incorporadas en los calendarios internacionales. La última incorporada es la del dengue, que se administra a quien viaja a países de alto riesgo. La de ébola solo se aplica en brotes y no es para viajeros, sino para personal médico que interviene en ese brote. Está en preautorización y en 2025 tendremos una nueva vacuna para el virus chikunguña transmitido por el mosquito tigre. Se va a autorizar y posiblemente no solo para las zonas endémicas, sino también para quien viaje a esas zonas, administrándosele igual que algunas ya utilizamos como la fiebre amarilla, etc.
Las inmunización es habitual y generalizada en la infancia, pero ¿también se avanza en vacunas ante enfermedades como cáncer, neurodegenerativas, fibrosis quística u otras?
Las personas con este tipo de enfermedades tienen que recibir muchas vacunas para poder prevenir infecciones y, por otra parte, en el mundo de la prevención oncológica a través de vacunas se está desarrollando mucho en los últimos años. Aún estamos en situación preliminar, pero en una década habrá algunos tipos de cánceres tratados con vacunas, y ya ha habido muchos avances, en el de pulmón, melanoma, de páncreas. Son cánceres específicos con marcadores antigénicos muy concretos, que no se pueden emplear en cualquier persona. Aquí se va avanzando para crear vacunas a la carta. Que a una persona con un antígeno en un tumor específico se le pueda administrar la vacuna que pueda luchar contra ese tumor: son las vacunas terapéuticas. Se está avanzando rápido, pero hay largo camino por recorrer, aunque espero que en la próxima década podamos tener buenas noticias en este sentido.
Ya no existe el investigador lobo solitario. ¿Cómo es el trabajo de investigación en este campo? ¿Cómo son los equipos? ¿Hay colaboración a nivel nacional e internacional?
Nuestros estudios de vacunas son estudios multicéntricos, no hay estudios en un solo centro. Normalmente se diseñan ensayos que incluyen varios centros de investigación donde trabajamos juntos y desarrollamos los protocolos todos a la vez. Hoy día, lo de los lobos solitarios en investigación como Fleming en un laboratorio pequeñito no existe. Hoy se hace en grupos multicéntricos trabajando al unísono, utilizando todos el mismo protocolo para que los resultados sean homologables. Además, realizamos ensayos clínicos no solo en países desarrollados, sino al mismo tiempo en países en vías de desarrollo, por ejemplo, en África y Latinoamérica, para comprobar que el impacto sea como el nuestro. Esto es algo crucial en la investigación biomédica actual.
Porque la salud es lo que importa #PonSaludEnTuVida
