• Expertos explican cómo detectar los problemas visuales de los niños en la vuelta al cole y nos ofrecen las señales que alertan de posibles problemas en la vista de los más pequeños y que se pueden identificar fácilmente.

 • Parpadear con frecuencia, excesiva sensibilidad a la luz o mala coordinación entre ojos y manos son algunos de los síntomas

Los expertos recomiendan a los padres/madres que aprovechen el inicio del curso para revisar la vista de sus vástagos

Llega la vuelta al cole y en estos días los padres ultiman los preparativos para el regreso de los niños a las aulas. Entre ellos debería incluirse la revisión de su vista. Según datos de la Academia Americana de Oftalmología, el ojo vago afecta alrededor de un 5% de la población, si bien campañas de detección de déficit visual en niños aportan datos superiores a un 10-15% de dificultades visuales que, si bien no llegarán a constituir un ojo vago, sí que requieren tratamiento lo antes posible para evitar problemas de rendimiento, escolarización, integración e inserción laboral en el futuro.  Esto es debido a que la información que recibimos sobre nuestro entorno a través de los ojos es fundamental para desarrollar el aprendizaje infantil, tanto en la escuela como en la vida cotidiana.

Lo más probable es que los niños que tienen problemas visuales no se quejen de que ven mal, ya que no saben distinguir entre ver bien y ver mal. Por suerte, existen varios síntomas que pueden indicarnos la presencia de anomalías y que se pueden identificar desde fuera, aunque la forma más segura de detectarlo es con su adecuado seguimiento oftalmológico desde el nacimiento. Desde Clínica Baviera recomiendan a los padres, educadores o las personas al cargo de ellos que estén atentos a ciertas señales ya que, cuanto antes se den cuenta de su presencia, antes las podrán corregir.

“Entre los síntomas que alertan sobre posibles problemas visuales se encuentran que el niño parpadee con frecuencia, que tuerza la cabeza al poner atención en algo, que tenga una excesiva sensibilidad a la luz, que se acerque mucho a la televisión o al papel, que se salga mucho al colorear, se tuerza al escribir o se salte líneas al leer, que se queje de dolor de cabeza o visión borrosa por la tarde o al hacer los deberes, que presente orzuelos, legañas o lagrimeo con frecuencia o, incluso, que no coordine bien los movimientos o calcule mal las distancias…”, explica el Dr. Carlos Laria, Director de la Unidad de Oftalmología Pediátrica y Estrabismos de Clínica Baviera y Vicepresidente Sociedad Española de Estrabología y Oftalmología Pediátrica.

Como consecuencia de estos problemas, muchos niños no quieren participar en juegos o en deportes que requieren agudeza visual, coordinación, precisión o puntería. Además, esto influye directamente en su capacidad para relacionarse. No desarrollan el gusto por la lectura y no obtienen buenos resultados en los trabajos manuales que requieren de una cierta calidad visual. “Una buena vista conlleva una buena visión en 3 dimensiones, que nos permitirá la precisión de nuestros movimientos”, recuerda el especialista de Clínica Baviera.

Entre los trastornos visuales más frecuentes en los niños está el estrabismo (alineación incorrecta de los ojos, cada uno apunta en una dirección, lo cual también puede dificultar la visión en 3 dimensiones y el cálculo de las distancias), la miopía (mala visión de lejos), el astigmatismo (distorsión de la imagen), la hipermetropía (mala visión de cerca) y la ambliopía u ojo vago (pérdida de visión en uno o los dos ojos). Estos problemas son más fáciles de corregir cuando el especialista los detecta y propone la solución adecuada en la edad infantil, lo antes posible, la cual puede ser el uso de gafas, parches, filtros, o incluso cirugía, entre otras opciones.

Para que los problemas se corrijan lo antes posible es importante realizar revisiones visuales con frecuencia. Los primeros años de vida de una persona son esenciales para el desarrollo de su visión y es por ello que hay que vigilar con especial atención la vista de los más pequeños para poder detectar de forma precoz posibles defectos visuales que pueden desembocar en futuros problemas. Corregir estas deficiencias visuales es importante tanto para su salud visual como para su desarrollo y su rendimiento escolar. Lo más preocupante son aquellos niños que aparentemente ven bien y nunca han seguido un control oftalmológico, pues un niño no sabe lo que es ver bien hasta que no ve, y puede pasarnos desapercibido si el déficit visual solo es de un ojo”, puntualiza el Dr. Laria. Por ello, la vuelta al cole es un buen momento para realizar las revisiones visuales de los niños. Además, ningún niño es demasiado pequeño para una revisión visual ya que existen métodos de diagnósticos adaptados a todas las edades.

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