Ante las comidas de Navidad y Fin de año No como tanto y siempre me siento lleno:  qué es normal y qué síntomas podrían indicarnos que estamos ante un trastorno digestivo
Experimentar con frecuencia plenitud con poca comida, saciedad temprana, dolor o ardor abdominal, distensión, eructos o náuseas son signos de dispepsia funcional

 Durante las fiestas, estas molestias pueden incrementarse y confundirse con la sensación habitual de pesadez tras comer, por lo que muchas veces pasan desapercibidas y no se busca atención profesional

 El 30% de los pacientes con dispepsia funcional presenta vaciamiento gástrico retardado, lo que significa que el estómago tarda más de lo habitual en enviar los alimentos al intestino

Durante las fiestas a lo largo de diciembre, es habitual asistir a cenas y reuniones familiares con comidas abundantes, dulces y largas sobremesas. Sentirse lleno tras estos eventos suele ser normal, pero algunas personas pueden experimentar síntomas persistentes como sensación de plenitud incluso con poca comida, saciedad temprana, dolor o ardor en la parte superior del abdomen, distensión, eructos frecuentes o náuseas.

Estos signos pueden indicar dispepsia funcional, un trastorno que afecta aproximadamente a 1 de cada 20 personas que acuden a atención primaria por problemas digestivos. Y que se puede tratar para que las comidas sean más placenteras y no pasen factura.

La dispepsia funcional se caracteriza por molestias en la parte superior del abdomen que no se deben a alteraciones visibles en el estómago o el intestino. De hecho, en alrededor del 80% de los casos, las pruebas médicas no muestran ninguna anomalía, lo que significa que los síntomas se producen por cambios en la forma en que el estómago se mueve o percibe los alimentos, y no por una lesión estructural

. Durante las fiestas, estas molestias pueden confundirse con la sensación habitual de pesadez tras comer, por lo que muchas veces pasan desapercibidas y no se busca atención profesional.“Uno de los principales retos en esta época del año es que muchas personas atribuyen cualquier malestar después de comer a los excesos, cuando en realidad podría tratarse de dispepsia funcional y puede verse empeorada durante estos días festivos, afectando a la calidad de vida de los pacientes”, explica el doctor Enrique Rey, Profesor Titular de Medicina y especialista en Aparato Digestivo de la Universidad Complutense de Madrid y colaborador de Schwabe. 

Una plenitud normal desaparece pocas horas después de comer y está claramente relacionada con la cantidad ingerida. En cambio, cuando alguien se siente lleno de forma frecuente y especialmente con porciones pequeñas, experimenta presión o molestias constantes en la parte alta del abdomen, o presenta ardor y dolor que se repiten, es recomendable prestarle atención y consultar a un profesional, ya que estos síntomas pueden indicar un trastorno digestivo”.

Además, los síntomas de la dispepsia funcional tienden a reaparecer de manera recurrente y pueden interferir en la rutina diaria, afectando la comodidad y la calidad de vida. “Los estudios apuntan que aceites de calidad farmacéutica como el de menta y alcaravea, tienen beneficios demostrados en el dolor, la presión abdominal, los gases y la sensación de plenitud5. Los podemos encontrar en medicamentos como Gastropan, que es seguro y bien tolerado para el manejo de los síntomas”, comenta el doctor Enrique Rey.

El vaciamiento gástrico lento provoca dolor abdominal

Aproximadamente el 30% de los pacientes con dispepsia funcional presenta vaciamiento gástrico retardado, lo que significa que el estómago tarda más de lo habitual en enviar los alimentos al intestino1. Esta demora puede provocar sensación de plenitud prolongada, presión o dolor en la parte superior del abdomen, incluso varias horas después de comer.

Asimismo, otros factores como una mayor sensibilidad a la distensión abdominal o procesos inflamatorios leves en el estómago o el duodeno pueden potenciar estas molestias, haciendo que los síntomas se mantengan de forma recurrente y afecten el bienestar y la vida diaria.

Durante las fiestas de diciembre, hábitos como comidas más grasosas, horarios irregulares, estrés o menor actividad física pueden intensificar estas molestias, haciendo que las sensaciones incómodas sean más evidentes o persistentes.
Por ello, es fundamental reconocer cuándo los síntomas superan lo habitual y consultar a un profesional sanitario. “Con un diagnóstico adecuado y un abordaje integral que incluya una alimentación equilibrada y el tratamiento apropiado, las personas con dispepsia funcional pueden mejorar notablemente. Lo importante es no normalizar un malestar que aparece de forma recurrente, incluso cuando no hay excesos”, concluye el doctor Enrique Rey. 

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