• La conjuntivitis alérgica se incrementa con la llegada del buen tiempo. Se estima que este problema afecta un 25% de la población. 

• Se prevé que País Vasco se enfrente este año a una primavera con una concentración leve de polen de abedul y gramíneas.

• Para moderar los síntomas de la conjuntivitis alérgica, los expertos recomiendan evitar, en la medida de lo posible, el contacto con el alérgeno, acudir al especialista, usar gafas de sol y realizar lavados oculares con suero fisiológico.

Uno de los primeros pasos para combatir esta afección es saber en qué consiste.

La llegada del buen tiempo trae consigo multitud de cosas positivas; disfrutar de más horas de luz, poder realizar más actividades al aire libre… Sin embargo, para una parte de la población supone también la llegada de los molestos síntomas de la conjuntivitis alérgica (picor, lagrimeo, visión borrosa, fotosensibilidad e hinchazón, entre otros).

La Sociedad Española de Alergología (SEAIC) prevé que los vascos alérgicos a los pólenesse van a enfrentar a una primavera de intensidad leve, con previsiones que oscilan en torno a los 874 y los 2761 granos por metro cúbico de aire, unos niveles parecidos a los que vivieron el año pasado. Desde Clínica Baviera dan una serie de recomendaciones con el fin de mitigar, en la medida de lo posible, los molestos síntomas de la alergia ocular.

¿Qué es la conjuntivitis alérgica?

Uno de los primeros pasos para combatir esta afección es saber en qué consiste. Según explica el Dr. Fernando Llovet, Director Médico de Clínica Baviera, “La conjuntivitis es la inflamación de una membrana trasparente que recubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados. Este tejido actúa, entre otras funciones, como defensa para los ojos y, además, está muy expuesto por lo que padecer conjuntivitis es algo muy habitual”.  Existen diferentes tipos de conjuntivitis, según sea la causa que la produce; un virus (conjuntivitis vírica), una infección (conjuntivitis bacteriana) o una reacción alérgica (conjuntivitis alérgica). Dentro de las conjuntivitis alérgicas también podemos encontrar diferentes tipos, que varían según el agente que la causa (alérgeno) que pueden ser, entre otros, el polen, los ácaros del polvo, el pelo de los animales, los hongos (moho), o los cosméticos. Esta dolencia es muy común y se estima que afecta al 25% de los españoles.

¿Por qué se produce?

“La conjuntivitis alérgica por polen se produce porque la conjuntiva, en su función de proteger los ojos, responde liberando histamina cuando entra en contacto con determinados pólenes, que en principio son elementos inocuos pero, en algunas personas ocasionan una reacción alérgica. La histamina sería la responsable de los molestos síntomas de la alergia”, informa el Dr. Fernando Llovet. En el País Vasco los pólenes que más alergias producen son los de abedul y de gramíneas.

Consejos para atenuar los síntomas:

Los expertos ofrecen algunos consejos para tratar la conjuntivitis alérgica por polen y mejorar la calidad de vida de los afectados:

  1. Determinar el alérgeno. Saber qué tipo de alergia se tiene es fundamental para afrontarla con precisión y de forma efectiva. Se recomienda acudir al especialista (alergólogo y/o oftalmólogo) para determinar el alérgeno y el establecer el tratamiento adecuado.
  2. No automedicarse: es habitual combatir este tipo de alergia con fármacos y colirios (antiinflamatorios no esteroideos, corticoides tópicos, antihistamínicos…) pero estos siempre deben ser recetados por un especialista y nunca se debe recurrir a la automedicación.
  3. Evitar el contacto con el alérgeno: una vez identificado el polen causante de la alergia debemos evitarlo en la medida de lo posible. Para ello, puede ser muy útil consultar los datos sobre el recuento de pólenes que facilita la SEAIC.
  4. Lavar las manos con frecuencia y no frotar los ojos. Asimismo, es conveniente ducharse por la tarde ya que se eliminan más eficazmente los restos de polen después de haber estado todo el día expuesto.
  5. Mantener los ojos hidratados: es conveniente hidratar los ojos con lágrimas artificiales y, también, lavarlos por fuera con suero fisiológico.  Una correcta higiene ocular ayuda a mantener el ojo limpio de alérgenos, alivia la irritación y la sequedad ocular. No se deben utilizar infusiones de manzanilla para los lavados oculares ya que pueden contener pólenes a los que se es alérgico.
  6. Usar gafas de sol: con ello se evita que el polen entre en los ojos y se disminuye el paso de la luz, en aquellos casos en los que se padece fotofobia.
  7. Cerrar las ventanas y utilizar aires acondicionados con filtro: con ello evitaremos que entre el polen, tanto en el coche como en las casas.
  8. Evitar las actividades al aire libre, principalmente durante las horas de mayor concentración de polen: a primera hora de la mañana y a última de la tarde.
  9. No tender la ropa de la persona afectada al aire libre: el polen puede posarse en ella y empeorar los síntomas.
  10. Tener especial cuidado los días de viento: los síntomas de la alergia se suelen incrementar en los días con viento, mientras que disminuyen en los días de lluvia.

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