Un estudio científico analiza el tratamiento de 144 niños menores de 12
años y confirma que la mayoría recibía corticoides sistémicos en las
crisis sin contar con una terapia de mantenimiento adecuada.
● La doctora Remedios Cárdenas, alergóloga pediátrica de Grupo IHP,
firma como primera autora una investigación multicéntrica publicada en
Allergologia et Immunopathologia.
● Los autores advierten de la necesidad de revisar la práctica habitual y
mejorar el abordaje del asma y los síntomas respiratorios persistentes
en la infancia.
Un grupo de alergólogos pediátricos de ocho hospitales españoles ha constatado que un gran número de niños con asma y otros síntomas respiratorios reciben corticoides orales de forma repetida en sus crisis, mientras que carecen de un tratamiento de mantenimiento ajustado a las
recomendaciones de las guías de práctica clínica. Así se desprende de un estudio de vida real publicado en la revista Allergologia et Immunopathologia, órgano de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica.
La investigación está liderada por la doctora Remedios Cárdenas Contreras, alergóloga pediátrica de Grupo IHP, que firma como primera autora, junto a un equipo de especialistas en alergología de distintos centros públicos y privados del país. El trabajo, titulado “Corticosteroid prescription in children with respiratory symptoms: A real-life study”, se ha desarrollado con la colaboración del Comité de Asma de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).
Revisar la medicación
El estudio, observacional, retrospectivo y descriptivo, analiza la situación de 144 niños de hasta 12 años que acudieron por primera vez a consultas de Alergia Pediátrica por síntomas respiratorios (sibilancias, tos o disnea) o por diagnóstico de asma. La edad media fue de 5,86 años y el 58,3 % eran varones. A partir de las historias clínicas y de un cuestionario dirigido a las familias, se revisó qué medicación habían recibido los menores durante el año previo, cuántas crisis habían presentado y qué uso habían hecho de los servicios de Urgencias.
Los resultados muestran que alrededor del 70 % de los pacientes presentaba
síntomas respiratorios persistentes a lo largo del año, pero en el 68 % de los
casos la única medicación prescrita era salbutamol “a demanda”, es decir, un
broncodilatador de rescate para las crisis. Solo el 31,1 % estaba siendo tratado con
corticoides inhalados, y una proporción todavía menor recibía antileucotrienos o
combinaciones con broncodilatadores de larga duración.
El trabajo subraya también la escasa vigilancia de los posibles efectos adversos
derivados del uso repetido de corticoides sistémicos. Según los datos recogidos,
solo en el 12,5 % de los niños se documentó alguna monitorización de efectos
secundarios y la determinación de cortisol en sangre —prueba clave para
valorar el riesgo de supresión suprarrenal— solo se realizó en el 3,5 % de la
muestra.
Tras la valoración especializada en las consultas de alergología pediátrica, el
tratamiento se modificó en el 64,6 % de los pacientes. A partir de ese momento,
los corticoides inhalados pasaron a estar indicados en el 61,8 % de los niños y
aumentó también la prescripción de antileucotrienos, mientras que el uso de
corticoides sistémicos se reservó para situaciones más concretas. En un caso, se
inició además tratamiento con medicación biológica para un asma grave.
Sobreutilización de corticoides
Los autores concluyen que, en este grupo de niños con asma y síntomas
respiratorios recurrentes, existe un patrón de sobreutilización de corticoides
sistémicos y de infratratamiento de base, y plantean la necesidad de revisar la
práctica clínica habitual, reforzar la derivación a unidades especializadas y alinear
los tratamientos con las guías vigentes de asma pediátrica. El estudio se
propone así como una llamada a la reflexión para todos los profesionales implicados
en la atención a la patología respiratoria infantil.
Esta forma de manejo se tradujo en una elevada carga de crisis y un uso
intensivo de recursos sanitarios. Durante el año previo a la primera visita a la
unidad de alergología, los menores acudieron una media de 3,19 veces a
Urgencias por episodios respiratorios. En esas exacerbaciones, el 74,3 % recibió
corticoides orales, principalmente metilprednisolona, con una media de 2,57 ciclos
al año y rangos que llegaron hasta 12 ciclos en algunos niños. Más de la mitad de
estas pautas fueron indicadas desde los servicios de Urgencias y el 15,3 % de los
pacientes requirió ingreso hospitalario.
Porque la Salud es lo que importa #PonSaludEnTuVida
